¿Por qué febrero tiene solo 28 días?

Los astrónomos de la antigüedad ya tenían noción de los equinoccios y los solsticios – así como de las estaciones. Los segundos ocurren en diciembre y en junio, marcando el comienzo del verano y del invierno, respectivamente. Es cuando el Sol en su movimiento aparente alcanza la mayor declinación a partir de la línea ecuatorial, haciendo que la noche sea más larga que el día en el invierno y al revés en el verano. Los equinoccios tienen lugar en otoño y primavera, cuando llegamos a un término medio y el día y la noche tienen duraciones más próximas. El ciclo completo dura 365.242 días – ¿te recuerda a algún periodo?

Además, los astrónomos observaron las fases de la Luna: Nueva, Creciente, Llena y Menguante. Cada una duraba poco más de siete días y el ciclo completo se extendía hasta los 29.5 días.

Los romanos elaboraron un calendario lunar, con diez meses de una duración de 30 o 31 días, comenzando en marzo y terminando en diciembre. Pero este año no contemplaba el calendario solar, marcado por las estaciones – y de extrema importancia para la agricultura. Básicamente, se saltaron el invierno que, en el Hemisferio Norte, comienza a partir de diciembre y dura los primeros meses del año. Y aquí todo comenzó a ponerse confuso.

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Así fue que Numa Pompilio, el segundo monarca romano, tuvo una idea. Como los números pares se consideraban de mal agüero en la Roma antigua, este sujeto eliminó un día a todos los meses con 30 días. Es decir, abril, junio, sextilis (agosto), septiembre y noviembre quedaron con 29 días. Numa quería que el calendario cubriera 12 ciclos lunares, llegando al número de 354 días. Pero (¡maldita sea!) 354 es un número par. Entonces, redondeó el número a 355 días, agregando 57 días extras. Dividió el número en dos nuevos meses y los colocó al final del calendario. Sí, enero (de 29 días) y febrero (de 28) fueron organizados después de diciembre en un calendario anual.

Febrero tenía 28 días, y aunque era un número par, los romanos lo dejaron pasar. ¿Por qué después de tanto arguende para evitar los números pares? Bueno, por qué febrero, la época del último mes del año, se consideraba un periodo de mala suerte. Entonces ellos querían que se terminara lo más pronto posible. Así, no les importó dejar los 28 días.

Además, el calendario de Pompilio no coincidía con las estaciones. Tras algunos años, las estaciones dejaron de estar en sincronía con sus meses y se hizo necesaria una nueva reforma. Ahí dividieron a febrero en dos: 23 días – y el resto. Luego, para evitar la falta de sincronía entre el calendario y las estaciones, un año sí y un año no ese “sobrante” de cinco días recibía un aumento de 27 días. Si eres de los que odian los años bisiestos este esquema parece todavía más confuso, ¿verdad? De esta forma cada cuatro años los 1465 días podían dividirse en cuatro periodos de 366.25 días, que se aproximaban más al ciclo solar.

Si el calendario fuera organizado de esta forma las estaciones estarían más próximas a la realidad. Pero aquí entra la política (como en todo): personas que ocupaban altos cargos en la republica romana querían extender sus mandatos en la medida de lo posible, o expulsar a sus adversarios. Entonces esos días extras terminaron siendo agregados más por presiones de la sociedad que por las estaciones, como en el plan normal, y todo volvió a ser confuso.

Cuando Julio César llegó al poder en el 49 a.C. las cosas estaban completamente fuera de sincronía. Por suerte, había pasado algún tiempo en Egipto, donde los calendarios de 365 días eran populares. Fue así que en el 46 a.C. hizo una nueva reforma al calendario romano. Movió enero y febrero al comienzo del año y agregó 10 días al año para llegar a un total de 365 días. El mes Quintilis pasó a llamarse Julius (Julio) y se hizo con un día extra, 31, en homenaje al entonces emperador. Febrero se quedó con 29 días. Tres décadas después, en el 8 a.C., el nombre del octavo mes, Sextilis, fue rebautizado como Augustus, para honrar a César Augusto. Pero Augustus tenía solo 30 días mientras que Julio tenía 31. El emperador de la época determinó entonces que su mes tuviera 31 días, para quedar a la par con Julio César. Septiembre pasó a tener 30 días tras este cambio.

Y, como el año es un poco más grande que este número (0.242 días, para ser más precisos) también agregó un día extra a cada cuatro años. Sin embargo, los agregaron entre los días 23 y 24 de febrero. Mucho tiempo después se hizo una nueva reforma para oficializar el día extra al final de febrero – el día 29 de los años bisiestos.

Vía Digg

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