23-F La sorprendente verdad de porqué Adolfo Suárez no se tiró al suelo.

SE ACERCA UNA FECHA TAN SEÑALADA COMO OLVIDADA, EL 23-F.

Existen unos archivos clasificados que se pierden en la eternidad de su desconocimiento bajo el amparo y también quizás de la hipocresía del art. 14 de la Ley de Transparencia de 2013 que jamás llegaremos a conocer, por el momento. Estas circunstancias hacen que toda versión no oficial no sea aprobada por los libros de historia, independientemente de que cuenten la verdad.

España, en 1981 se encontraba en una grave crisis de Estado, naciendo tras la muerte de Franco en los hilos de una ansiada democracia conducida en dos figuras icónicas: la bicefalia del Rey Juan Carlos I y del hombre de Estado, Adolfo Suárez.

Es Adolfo Suárez el centro de la diana de una oposición política tan mordaz que acabó con el consenso, y ello el Rey no lo iba a permitir. El Rey se quedaba sin escudo ante el pueblo, la representación política y el ejército, pues su institución tiene sus orígenes en el testamento de una dictadura, lo que lleva a hacer su figura cuasi-anticonstitucional, pues es una figura metida con calzador en la Constitución Española.

Si Suárez dimite, el agitamiento sistémico sería mayor y ante un vacío de poder, el punto de mira iría directamente contra la jefatura de Estado. Junto con el CESID, el Rey promovió el golpe de Estado y los artífices logísticos, hicieron la relación del monarca con Suárez, imposible (recordar las cordialides que se documentan entre ambos en los inicios).

¿Quién rompió la relación? El Rey ante su preocupación por las Fuerzas Armadas, engañadas estas por la legalización del Partido Comunista, y con él, de Santiago Carrillo. A ello se le sumaba el terrorismo, con 74 muertos en 1979 y 88 en 1980, el paro, la inflación, la Iglesia enfadada con la aprobación de la Ley del divorcio…

En la conspiración, participaron traidores a UCD, como Fraga; políticos del PSOE, como Felipe González; banqueros, como Emilio Botín; el comandante Cortina, del CESID; el General Armada, desterrado a Lérida por un encontronazo con Adolfo Suárez, etc.

Adolfo Suárez, desprovisto de autoridad, dimitió el 29 de enero de 1981, 26 días antes del golpe de Estado y 6 días antes del nombramiento del General Armada como Segundo Jefe del Estado Mayor, por ende, trasladado desde Lérida a Madrid. Suárez, en su dimisión escribió que él no quería ser un paréntesis en la historia de España y España necesitaba un cambio inmediato (así, Suárez dejaba entrever que él también conocía la farsa que se avecinaba).

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Alfonso Armada era miembro del Opus Dei, marqués, Borbón “juanista” (del Conde de Barcelona), antiguo Secretario de la Casa del Rey, y amigo de éste. Armada pidió al Rey el cese de Suárez tras la legalización del Partido Comunista.

El CESID, temiendo un golpe de Estado del ejército de índole sangrienta, aceleró la “Operación Armada”, donde tras la dimisión de Suárez, quien intentó revocarla pero el Rey se negó, el General Armada presidiría un gobierno de concentración. Armada, como decíamos, había sido aprobado como Segundo Jefe del Estado Mayor, aprobado por el presidente en funciones, el ex Ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún. Éste recibió la llamada de un Suárez traicionado, quien le culpaba del futuro golpe de Estado. Rodríguez Sahagún se echó a llorar como una magdalena.

Se eligió a Tejero como a un tonto útil para realizar la operación, alguien que en repetidas ocasiones, tanto el juicio como después, repitió una y otra vez que aún estaba esperando que alguien le explicara lo que pasó aquél 23 de febrero. Tejero recibió órdenes de Cortina de asaltar el Congreso, un día que se iba a celebrar una votación y que por tanto, estaría lleno de diputados. Armada le ratificó a Tejero que él sería la autoridad competente que llegaría una vez tomado el Congreso. Tejero le preguntó a Armada por el Gobierno que éste les iba a proponer a los Parlamentarios:
– Presidente: Alfonso Armada Comyn
– Vicepresidente Político: Felipe González Márquez, secretario
General del PSOE.
– Vicepresidente Económico: José María López de Letona, ex
Gobernador del Banco de España.
– Ministro de Asuntos Exteriores: José María de Areilza
(diputado de Coalición Democrática)
– Ministro de Defensa: Manuel Fraga (Presidente de A.P.,
diputado de Coalición Democrática)
– Ministro de Justicia: Gregorio Peces Barba (diputado del
PSOE)
– Ministro de Haciendas: Pío Cabanillas Gallas (Ministro de
Suárez, diputado de UCD)
– Ministro de Interior: Manuel Saavedra Palmeiro (General de
División)
– Ministro de Obras Públicas: José Luis Álvarez (ministro de
Suárez y diputado de UCD)
– Ministro de Educación y Ciencia: Miguel Herrero y Rodríguez
de Miñón (diputado de UCD)
– Ministro de Trabajo: Jordi Solé Tura (diputado del PCE)
– Ministro de Industria: Agustín Rodríguez Sahagún (ministro de
Suárez, diputado de UCD)
– Ministro de Comercio: Carlos Ferrer Salat (presidente de la
patronal CEOE)
– Ministro de Cultura: Antonio Garrigues Walker (abogado)
– Ministro de Economía: Ramón Tamames (diputado del PCE)
– Ministro de Trasnsportes y Comunicaciones: Javier Solana
(diputado del PSOE)

Con esta lista, Tejero se indignó al no tener Miláns del Bosch (el que sacó los tanques en Valencia) presencia alguna, además de contar con algunos del partido comunista. Así, el “tonto útil”, quien esperaba que hubiera una gobierno formado por una junta militar, rompió la “Operación Armada”. Tejero pensaba que contaba con el respaldo de Miláns, pero al llamarlo, éste le dijo que obedeciera a Armada.

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El Rey entonces entró en escena con un mensaje por radio supuestamente “salvador”. Los medios de comunicación habían sido tomados y no fue hasta bien entrada la madrugada, casi llegando al alba, cuando el Rey se pronunció. ¿Por qué tanta demora? ¿No existían acaso las ondas de frecuencia libre radiofónicas?

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Finalmente, Tejero pese a sus disparos al techo del congreso y a su propia operación, claudicó y fue arrestado. Este militar pasó al ostracismo y casi lo único que sabemos de él en la actualidad es que recibió la condicional para celebrar el 23-F, junto con su hijo teniente coronel de la guardia civil, con una paella, que a postre, le costó su ascenso.

¿Y de Armada? También tenemos muy pocos datos. Sabemos que fue juzgado, encarcelado, indultado y uno de los mayores exportadores de camelias.

Adolfo Suárez se retiró de la política en 1991 y no fue el alzheimer, sino su lealtad a su país lo que hizo que no contara la verdad de este teatro que podríamos llamara el “zarzuelazo”. ¿Y si no, por qué sería el único parlamentario que se quedó sentado en su silla y no se echó al suelo ante aquel famoso “quietos todos el mundo”, acompañado de ráfagas de traición?

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